La historia de esta herramienta resume la velocidad del sector: nació como Riffusion, se relanzó como Producer.ai en julio de 2025, Google la compró en febrero de 2026 y desde abril se llama Google Flow Music (el dominio producer.ai ya redirige a flowmusic.app). Dos renombres en cinco meses, pero el producto no solo sigue vivo: ha mejorado.
Lo que la separa de Suno y Udio no es la calidad bruta del audio, es el flujo de trabajo de edición. Genera dos tomas por petición con voces y portada, te deja descargar los stems por separado (voz, batería, instrumentos) en WAV o MP3, y puedes regenerar una sección concreta de la canción con un prompt (Replace) o alargarla manteniendo el estilo (Extend) sin tocar el resto. Desde 2026 también puedes subir tus propios beats y remezclarlos. El motor actual es Lyria 3.5 de DeepMind (julio de 2026), con voces y pronunciación notablemente mejores y controles de tempo, batería, bajo y duración. Todo lleva marca de agua SynthID, y la integración con Veo genera vídeos musicales sincronizados con el tema.
Los peros: es solo para adultos con verificación de edad, la app móvil es únicamente iOS por ahora, los temas tienen un tope de unos 3 minutos (Suno permite más) y el tier gratuito funciona con créditos de recarga diaria cuyos límites exactos Google no publica con claridad; los planes de pago rondan entre 8 y 64 dólares al mes según fuentes de terceros. Y hay un frente judicial abierto: artistas independientes han demandado a Google por los datos de entrenamiento de Lyria.
Mi lectura: es la alternativa más seria a Suno para quien quiere editar de verdad y no solo generar, con el respaldo (y los créditos gratuitos) de Google. El riesgo es conocido: es un producto de Google Labs, y su historial de renombres invita a no construir un negocio encima sin plan B.